sábado, 12 de enero de 2013

Atemorizado, ante tanta desolación, el anciano tomó su báculo-bastón y armándose de fiereza avanzó a través del camino que marcaba su término.
Sus huesos, sobresalientes en su piel, marcaban como inequívoca señal que pronto "La Parca" estaría a su lado, ofreciéndole más que un pequeño paseo. 


Sabíamos todos, que con su ausencia, la casa perdería la luz que tanto habíamos guardado en la sonrisa de mi abuela. Sabíamos que cada vez que pudieramos verlo, podría ser la última. Y a la vez, ya nadie quería ir, porque para todos, sufrir, era verlo así. 

Descansa pronto, o simplemente cuando sea tu tiempo pequeño y anciano mago de la familia, mago de esfuerzo y de borracheras, de ímpetu y cobardía. Aún eres un ser normal, pros y contras, memorias y anhelos. Aún existes más que en nosotros...

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