Aunque en mi cama yace otra
y en mi pupila impávida una tercera
la noción de tu dulzura descansa en mi mente
Aunque mi boca sienta otra
y en mis mensajes coordine una quinta
el recuerdo de tu calor reposa en mi corazón
Me he condenado a extrañarte
me he condenado a sufrir
a lamentarme sobre el pesar pasado
a recordar cuánto te he amado
Me he condenado a pensar si he sido, hoy o seré suficiente
para amar nuevamente como te amé
porque nada parece atractivo
si lo comparo con tu piel
No hay comentarios:
Publicar un comentario