Ayer te soñé despierto
soñaba que me amabas en la forma que necesitaba
soñaba que te preocupabas de mí en la forma que quería
Ayer te extrañé sin pretexto
extrañe tu risa y tu dulzura, tus miedos y tus defectos
ayer soñé con que yo era suficiente
Acá descansan pensamientos, desde la felicidad cargada a la euforia que trae consigo el amor, como el magno agravio de la muerte.
Aunque en mi cama yace otra
y en mi pupila impávida una tercera
la noción de tu dulzura descansa en mi mente
Aunque mi boca sienta otra
y en mis mensajes coordine una quinta
el recuerdo de tu calor reposa en mi corazón
Me he condenado a extrañarte
me he condenado a sufrir
a lamentarme sobre el pesar pasado
a recordar cuánto te he amado
Me he condenado a pensar si he sido, hoy o seré suficiente
para amar nuevamente como te amé
porque nada parece atractivo
si lo comparo con tu piel